Autor: Pedro Mari Baglieto
El autor narra el último día de la vida de su hermano Ramón Baglietto, un vasco asesinado por otros vascos. Las dramáticas circunstancias de su muerte y la especial relación existente entre sus protagonistas (la víctima salvó la vida al asesino cuando era un niño) definen una realidad sobrecogedora.
Un homenaje a Ramón y a todos aquellos vascos que murieron a manos de ETA en los albores de la democracia.
Me acerqué a este libro con el ánimo de rendir mi pequeño homenaje a tantas víctimas del terrorismo de ETA. Es sobrecogedor ver como las familias están tan divididas y como los asesinos pueden ser familiares o conocidos del asesinado......ETA es una horrible realidad, pero no peor que la de aquellos que la aprovechan la violencia de ETA al servicio de sus intereses personales y políticos. Descansen en paz las 821 víctimas mortales de ETA, desde el 7 de junio de 1968 al 1 de diciembre de 2007. (Por: Marco)
Video: Trailer "El infierno vasco" de Iñaki Arteta
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Autor: Lucien Badjoko
Lucien Badjoko tiene 20 años, tres años de Derecho cursados en Kinshasa y muchos planes de futuro... pero no tiene infancia. Cuando tenía apenas 12 años se alistó en las milicias de Kabila que combatían la dictadura de Mobutu en la República Democrática del Congo. Lucien Badjoko es un kagodo; un niño soldado que ya ni es niño ni es soldado, pero al que la guerra le ha dejado profundas cicatrices en el cuerpo y en el alma.
Es un relato bastante duro que muestra una de las realidades más crueles y tristes de África, pero que se da en otras partes del mundo.
Del libro me parece muy interensante como se cuenta la manera en la que se captan a los niños, se les enseña y emplea en el combate....Y sobre todo ayuda a comprender la "tela de araña" que termina por envolver a estos niños y que les hace muy difícil la reinserción a la vida civil. Muy pocos lo conseguen y la inmensa mayoría tienen trastornos psicológicos ante las atrocidades vividas y cometidas.... Pienso que no hay que juzgar a estos niños, ya que si cualquiera de nosotros hubiera vivido lo mismo, seguramente habríamos cometido las mismas atrocidades. No somos mejores, tan sólo hemos tenido la inmensa suerte de no cruzarnos con ese horror... Pero si debemos ser implacables con los que utilizan a los niños en las guerras. Por (a30s)
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